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Riesgo

Por: Jaume Santacana el 23 enero 2013 | Comentar

JAUME SANTACANA. Nunca, jamás, he comprendido la práctica de los deportes llamados “de riesgo”. Francamente, no alcanzo a visualizar el interés que suscita una tal majadería. ¡Cómo si no bastara la peligrosidad que acecha al ciudadano común, desde el momento de su aparición en el famoso “valle de lágrimas!

Pues sí señor: existen individuos perfectamente capacitados para dedicarse a actividades de ocio –con excusas pseudeportivas- que comporten un determinado grado de peligrosidad, básicamente por las condiciones extremas que requieren este tipo de salvajadas.

Algunos miembros de la especie humana, se pirran, literalmente, por practicar la escalada en hielo, el bungee (ese ataque de cordura consistente en atar un cable a la barandilla de un puente –como más alto, mejor…- y sujetar el otro extremo al tobillo del pirado; y luego tirarse, ¡claro!), el parcour (correrse un recorrido urbano –valga la bonita redundancia-  trazando una línea recta; es decir: olvidarse de aceras, calzadas, escaleras, rampas, etc. y dedicarse a circular saltando vallas, muros, paradas de autobús, semáforos…y todo aquello que se ponga por delante: es el progreso.)

 

Hay muchos más ejemplos que demuestran la sensatez de la humanidad en momentos culminantes de sus respectivas vidas. Así y todo, soy de los que piensan que la simple práctica del esquí es una solemne aberración; tanto o más, que la asistencia, un domingo de agosto, al mediodía, a la Playa de Palma.

Echarse por una enorme pendiente helada, con dos palos en los pies, en un ambiente gélido (a menudo con rachas de viento violento, lluvia, nieve, unas temperaturas de todo menos benignas) me parece –y lo digo con cariño hacia los amantes de este apasionante deporte de invierno- una colosal sandez. Así de claro.

El riesgo avisa de un peligro; o de una proximidad. El riesgo no se debe correr nunca: se debe prevenir, mesurar, temer…y luego tomar la resolución que, evidentemente, implique la mayor seguridad y estabilidad. A esto se le llama civilización.

Jugársela, sin ninguna necesidad, es de primitivos.

Además…!para riesgos, la “prima”!

Autor: mallorcadiario.com

  1. Houseene 25, 2013 a las 12:11

    Lo que es un riesgo, riesgo, de que ir haciendo el ridículo es cuando uno se deja la barba para demostrar que se sigue siendo macho cuando la alopecia es galopante.

  2. tofolene 23, 2013 a las 10:34

    Totes ses activitats comportan un risc, es mero fet de sortir a es carrer es un de ells, i molts de es accidents que lis passen a es humans, son domestics: cremarse en so forn o foc de sa cuina, amb sa planxa, enramparse, caure de una escala, caure sa cadira, patinar en so terra banyat…picarse amb una agulla, cremarse en aigo calenta…ni ha centenars, pots cercar-ne estadistiques. Després a es carrer en dies com avui te pot caure una teula a es cap, un cossiol, te pot atropellar un altra peató, una bicicleta, moto, cotxo, camió…buuf!!! no hi ha cap lloc exent de perill.
    Es vera que qui fan aquests esports de risc tenen que fer-ho despress de haver cumplit amb un curset, encara que molts no ho fan, i es vera que si lis passa res ho tenim que cubrir-ho s’estat o sigui noltros, també es vera que si ho fan bé, tenen un carnet de federat que lis cobreix amb un seguro es posibles accidents, en fi, que jo entenc que a sa seva edat pensi aixó, pero si en tengués entre 15 i 30 i visqués es temps actuals, no crec que pensás així, jo estic prop de es 50 i me encantaría fer tots aquests sports que ha dit, llástima que sa meva salut no mo deixí fer.
    Preferesc que fassin això, antes que tancarse a casa devant sa TV (un gran perill aquest), sa fumin un porro o sa droguin.

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